El principio
-¿De dónde venía yo cuando tu me encontraste?- preguntó el niño a su madre.
Ella, riendo y llorando, le respondió aprentándolo contra su pecho: - Tu estabas en mi corazón, como su ansia, amor mío. Estabas con las muñecas de juguete de mi infancia; y cuando cada mañana hacía yo la imagen de mi Dios con barro, a ti te hacía y te deshacía. Estabas en el altar con el dios de nuestra casa; y al adorarlo a él te adoraba a ti. Estabas en todas mis esperanzas y en todos mis cariños. Tu has vivido en mi vida y en la vida de mi madre. Tu fuiste viviendo, siglo tras siglo, en el seno del espíritu inmortal que rige el hogar nuestro. Cuando yo era una muchacha y mi corazón abría sus hojas, tu flotabas en fragancia a mi alrededor. Tu tierna suavidad floreció antes en mis carnes juveniles, como el color del oriente antes de salir el sol. Primer amor del cielo, hermano gemelo de la luz del alba, bajaste al mundo en el río de la vida y al fin te paraste en mi corazón...
¡Qué embeleso me sobrecoge al mirate a ti, hijo, que siéndolo todo te has hecho mío; y qué miedo de perderte! ¡Así, bien apretado contra mi pecho! ¡Ay! ¿qué poder mágico ha enredado el tesoro del mundo a mis débiles brazos?
Rabindranath Tagore
Hace 28 semanas que apareció en nuestra vida la bendición más grande que hayamos podido imaginar. Este tiempo ha estado lleno de sorpresas y nerviosismo, la llegada del primer hijo no es para menos, sobre todo para un par de adultos jóvenes independientes y acostumbrados a entregarse de lleno a la vida profesional y en cuyos hombros se posó la luz divina que, ahora sabemos, se llamará Julián. Y mientras crece, Julián realiza cada día el milagro de la sabiduría ancestral, todo en él se desarrolla y transforma sin que nosotros podamos ayudarlo o intervenir siquiera. Es un proceso que tiene que realizar él solo, por sí mismo. A nosotros, padres ansiosos e impacientes, no nos resta más que esperar a que Julián recorra su camino, que luche con todas las fuerzas de su pequeño y, sin embargo, grandioso ser y, finalmente, llegue el día, ése, el más bello de todos, en que podamos decirle: "¡Bienvenido a este mundo, hijo mío!".
Este Blog está dedicado a ti, hermoso hijo nuestro, en él compartiremos con la gente que amamos y apreciamos la felicidad, llenos de orgullo y satisfacción, de verte crecer cada día y les relataremos nuestras aventuras de padres primerizos en esta emocionante espera. A ustedes que leen esto, les agradecemos muchísimo su tiempo y nos encantaría que escribieran en este espacio que también es suyo y nos regalaran cualquier comentario, sugerencia, consejo o anécdota que buena falta nos hace y siempre será bien recibido. Cuéntenos sus propias experiencias en este oficio de ser padres o de "testigo presencial" en el negocio. Muchísimas gracias por estar con nosotros y les enviamos un abrazo, esperando encontrarlos por aquí y leernos con frecuencia
Julián, Edith e Isaac