jueves, enero 24, 2008

A donde el viento me lleve...

Bueno, no tanto, eso será siempre que haya algo en qué apoyarme. A veces me convierto en un ser misterioso, listo para sorprender en la maroma a mi mamá o a mi pá.
Otras veces, me muestro confiado y seguro de mí mismo.
El chiste es que ya casi me aviento mis solitos y un día de estos saldré a pasear por mi propio pie. Mientras ese día llega, ¡dadme un apoyo y me moveré por el mundo!

Santo de mi guarda, mi dulce compañía

no me desampares de noche ni de día. Deberían subirte a la categoría de superhéroe. He dicho.